[Viene de: Diario del internauta neófito 14, las causas]
Día 205.
He descubierto una
aplicación nueva para el móvil. La gente dice que es "cool", así que me la voy a bajar. Se llama Instagram y sirve para
subir fotos a Internet y que tus contactos las vean y comenten. Está
muy bien porque no podía hace nada de eso con Facebook, Twitter, Google+...
Día 206.
Hoy he subido una foto
de un plato de pescado con patatas fritas. Para que tenga mejor pinta
le agregué un marco y un filtro que la hace parecer como de los
setenta. Seguro que todo el mundo querrá ver una foto con pinta
setentera de pescado con patatas fritas. No puede haber nada más
entretenido en este mundo.
Día 207.
He llegado a la
conclusión de que el pescado con patatas fritas no me hace parecer
interesante, y por lo tanto no me ayudará a practicar el coito con más frecuencia. Así que me he
ido al bar, he pedido una cerveza de importación, le he sacado una
foto y la he subido a Instagram. Ahora seguro que todas las mujeres
mojarán las bragas por mí. Y los hombres también. Sobre todo los
que lleven bragas. Eso no parece tener mucho sentido. Aunque subir
fotos sobre-saturadas de cerveza a una red social tampoco tiene mucho
sentido, y triunfa, así que quién sabe.
Día 208.
He ido a la playa, me
he sacado una foto de los pies y la he subido a Instragram. Luego he
sacudido el móvil porque tenía arena por todas partes. Aun así,
empiezo a sentir que entiendo cómo funciona Instagram.
Día 209.
TENGO que adoptar un
gato.
Día 210.
Le he sacado una foto a
unas entradas de cine para que la gente vea que voy a ir al cine,
pero no sé si ponerle filtro Walden o Nashville. La duda me consume.
Si elijo el filtro inadecuado puede que la gente diga que para hacer
eso mejor decir directamente por Twitter que iba a ir al cine, sin
foto ni nada. O peor aún, PUEDE QUE NO LES IMPORTE UN CARAJO SI VOY
A IR AL CINE O NO. Dios, tengo que encontrar el filtro correcto, ¡que
alguien me ayude!







