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La Navidad se adelanta a julio

lunes 21 de julio de 2008

Fíjense en el cartel que vi este fin de semana en el metro:



Así es, amigos lectores, ya podemos comprar la lotería de Navidad en julio. Y pensar que yo me sorprendía cuando veía anuncios navideños a principios de noviembre.


Para el año que viene, habrá que estar atentos. Puede que las promociones navideñas empiecen junto con las de San Valentín. Quién sabe.

A la gente que habla gritando habría que matarla

sábado 19 de julio de 2008

Acabo de pasarme un buen rato rodeado de cuatro adultos que hablaban a los gritos. No podía hacer nada para evitarlo. No tengo nada más que añadir al título.

Criadores de gatos y sus anécdotas

viernes 4 de julio de 2008

En el blog de GatoWeb el otro día se publicó una recopilación de sus anécdotas como criadores de gatos realmente buena. Con permiso del autor, voy a mencionar aquí una de las historias contadas, que me pareció especialmente graciosa. Es la octava anécdota, y dice lo siguiente (donde dice "editado" había algún tipo de palabra que el autor prefirió eliminar, seguro que adivinan por qué):

Una chica que me llamó cerca de 20 veces:

[1ª llamada]
Editado Chica 'quiero una hembra crema'
Yo 'pues hembras crema no tengo y no voy a tener nunca, genéticamente es imposible por los ejemplares que tenemos'
Editado Chica 'ah ok, pues quiero la hembra crema'
Yo '¿usted me escucha?, no tenemos hembras crema, van a nacer cachorros para Marzo, vuelva a llamar entonces y veremos que hay'

[6ª o 7ª llamada finales de febrero]
Editado Chica 'buenas, quiero una hembra crema'
Yo 'ya le dije que hembras crema no'
Editado Chica 'pues dime que cachorros tienes'
yo 'pues ninguno, aun no han nacido'
Editado Chica 'pero si me dijiste que llamara en Marzo'
Yo 'exacto señora, ¿sabe a que mes estamos?'
Editado Chica 'febrero'
yo 'pues eso, febrero no es marzo, los cachorros aun no han nacido'
Editado Chica 'ah, pues en cuanto nazcan quiero una hembra crema'
yo '....adiós'.

[20ª llamada]
Editado Chica 'buenas, quiero una hembra crema'
Yo 'los cachorros ya han nacido y casualmente no hay hembras crema'
Editado Chica 'vaya, me hacia ilusión una como la foto de la web'
Yo ¿?¿?¿? 'señora, en la web no tenemos ningún gato crema, ninguno, ni hembras ni machos'
Editado Chica '¿pues entonces este de la primera página?'
Yo 'ese es un macho rojo, y no es British, es un gato persa que fue nuestro primer gato y murió, se llamaba Lorenzo y en su honor le pusimos su nombre al criadero'
Editado Chica '¿no es un british?'
Yo '¿le funciona el sonotone?, es un persa'
Editado Chica 'pues yo quiero uno como ese'
Yo '¿como llegó a nuestra web?'
Editado Chica 'quería un British'
Yo 'entonces usted quiere un british, buscaba un british y debía saber como demonios es un british'
Editado Chica 'esto... si, quiero un british, una hembra color crema'
Yo 'no tengo'
Editado Chica '¿pues que tienes?'
Yo 'macho crema, macho chocolate, hembra lilac, crema y blanca, hembra chocolate y crema'
15 minutos despues:
Editado Chica 'vale, me quedo con la lilac'
Yo 'ok', al final ha merecido la pena tanto sufrimiento...

Una semana más tarde me entero de que ha comprado una hembra a Mario de cadesama y por supuesto no me ha llamado para decir que ya no quiere la hembra lilac, gentuza.


¿A que es buenísimo? Yo me parto de risa con esta gente desquilibrada. Parece que no solamente los relojeros tenemos clientes con serios problemas mentales.

Cicronita, cincronita, cincro....

miércoles 2 de julio de 2008

Entra un hombre, unos veintimuchos, cara de idiota, hablando casi a los gritos.

- El "Marea" ese, de las cincronitas, ¿cuánto cuesta? ¿Cuesta 22 o 30?

Inmediatamente deduzco que habla de un reloj de marca "Marea" blanco, que tenemos en el escaparate. Es de plástico, y alrededor de la esfera tiene unos plásticos brillantes. El reloj, bastante femenino, cuesta 22 euros porque, evidentemente, no tiene circonitas (las piedras brillantes semi-preciosas que se suele poner a los relojes de joyería de entre 100 y 200 euros), ni mucho menos "cincronitas".

- Cuesta 22. Pero no tiene CIRCONITAS, es plástico.

- ¿Es plástico? ¡Ah, porque parecen cincronitas! Bueno, si cuesta 22, me lo llevo, porque parecen cincronitas, ¿no?

- Hombre, de lejos, no se nota mucho (sobre todo si eres un imbécil que no tiene ni la más mínima idea de lo que es la circonita).

- Bueno, me lo llevo. Me han dicho que es muy buena esta marca, ¿no?

- Hombre, para lo que cuesta... Tiene dos años de garantía (la típica respuesta que siempre me saca de estos apuros).

- Ah, está bien. Me lo quedo. Si es que con el color de piel que tengo, así blanco me queda muy bien (bien como el culo, pero si vos estás contento...). Me gusta. No se nota que es plástico, parecen cincronitas.

Y se fue, con el reloj puesto. Mientras miro lo mal que le queda, y lo poco que ese plástico se parece a las "cincronitas", no puedo dejar de pensar: qué fácil es ser feliz cuando se vive en la más absoluta ignorancia.

La Naranja Mecánica

lunes 23 de junio de 2008

¿Y si tuvieras que elegir una tipografía para tu empresa? ¿Usarías una fuente de esas que se pueden encontrar por internet? ¿Te conformarías con alguna de las que tiene tu procesador por defecto? ¿Intentarías ser original? Si tu respuesta es "ninguna de las anteriores", quizás te sientas identificado con el dueño de este camión:

Lo vi el otro día, caminando por Barcelona, y no me pude resistir a hacerle una foto. No me malinterpreten, me encanta "La Naranja Mecánica", y usar la tipografía de una buena película no es que me parezca mal. Pero... ¿Entregas a domicilio, de muebles (es decir, entrando en la casa), que me recuerden a esa película precisamente? No creo que me fuera a dar una sensación muy positiva, no sé si me entienden.

¡He ligado!

sábado 21 de junio de 2008

Ayer triunfé, y sin salir del trabajo. Vino a la relojería un joven que enseguida se presentó, me dio la mano, me contó que venía de Atenas, Grecia (sí, en serio), y se puso a conversar conmigo. En todo momento acercándose hacia mí. Casi parecía que quisiera atravesar el mostrador.

Se probó unos cuantos relojes, me preguntó mi opinión en todos y cada uno de ellos, y finalmente se llevó uno. Después de pagar, me dijo si tenía un papel donde escribir, le di uno, y me apuntó su dirección y número de teléfono en Atenas, por si algún día iba (bueno, de hecho, me sugirió que fuera).

¿Y ahora qué? A ver, la verdad es que no suelo triunfar mucho en el trabajo, y me da pena desaprovechar la oportunidad. Además, Atenas es una ciudad muy bonita. ¿Qué hago? ¿Me cambio de acera y acepto la invitación? Hombre, la verdad, a estas alturas lo veo complicado, pero es que me lo ha puesto tan fácil...

El bolso gigante

sábado 14 de junio de 2008

Hacía tiempo que no reflexiona sobre la "moda" ridícula que a veces podemos ver en las calles de Barcelona (desde aquellas turistas que iban en pijama por la calle, si mal no recuerdo). Recientemente he visto un "complemento" que casi me obliga a retomar el tema. Decidí, antes que nada, inmortalizarlo con la cámara del móvil y compartirlo con ustedes:

La pregunta inevitable es: ¿para qué puede una mujer querer un bolso TAN grande? A mí se me ocurrieron algunas opciones: o bien trafica con estupefacientes, o bien es una prófuga de la ley que lleva todos sus bienes siempre con ella, o bien en el bolso lleva el cadáver -convenientemente troceado- de su novio maltratador.

¿Habrá alguna otra respuesta más aceptable para esta incógnita? Les dejo a ustedes decidirlo.

Negar la realidad

lunes 9 de junio de 2008

Entra un hombre a la relojería. Lleva en la mano un reloj cuya correa sólo está enganchada a la caja por un lado. Me pregunta si la puedo enganchar por el otro lado. La miro, suponiendo que solamente le faltará un pasador, cosa que puedo solucionar rápidamente, por apenas un euro. Desafortunadamente, no es el caso. La caja del reloj se ha roto en la parte donde se engancha el pasador. Si intento ponerle uno allí, saltará directamente (los pasadores tienen un pequeño resorte).

Le explico al hombre el problema. Él se pone las gafas, para ver bien, y comprueba que tengo razón. Lo admite, pero incluso así me vuelve a preguntar si puedo ponerle un pasador. Al final, tengo que explicarle un total de cuatro veces que no hay forma de ponerlo si la caja está rota en ese lado. Insiste tanto, a pesar de haber visto que la caja está rota, que me dan ganas de preparar el pasador, apuntar, y conseguir que le salte directamente en un ojo.

Cuando finalmente se va, me quedo pensando en cómo somos los seres humanos. Cuando la realidad no nos gusta, la negamos una y otra vez, a pesar de estar viéndola directamente. En muchos casos, no la admitimos hasta que no nos salta en la cara.

Cartel gracioso por casualidad

sábado 17 de mayo de 2008

Hay veces que las casualidades dan resultados que superan la imaginación de cualquier humorista. Y si no me creen, fíjense en esta imagen que me han enviado recientemente:

Muy joven no sería el mueble, si lo van a liquidar por jubilación. Eso es como tener una clínica que se llame "Salud total", y ponerle un cartel que ponga "cerrado por enfermedad". O mejor aún, una veterinaria con una señal que diga "prohibido entrar con animales". En fin, me recuerda a una vez que vi un cartel de "happy hour" en un local gótico.

La verdad que la contradicción me pareció de lo más curiosa. Esto está como para mandarlo al proyecto cartele, ¿no les parece?

Cómo insultar a tu jefe sin ninguna consecuencia

viernes 29 de febrero de 2008

Seguro que alguna vez quisiste insultar a tu jefe. Al fin y al cabo, no conozco a nadie que no lo haya pensado alguna vez. Sin embargo, las consecuencias podrían ser nefastas, y eso en muchos casos nos refrena. Pero eso se acabó. El otro día, por pura casualidad, descubrí la forma perfecta de insultar al jefe, sin ninguna consecuencia negativa.


Nos ponemos en situación, en la tienda en la que trabajo, entran dos potenciales clientes. Van juntos, pero cada uno me pregunta, al mismo tiempo, por relojes que están en extremos opuestos de la tienda. Luego, mientras uno de ellos me sigue preguntando varias cosas, el otro me pide que le saque algunos relojes para probárselos. Cinco minutos después, tengo unos seis relojes sobre el mostrador, y el cliente me pregunta el precio de todos, mientras su amigo me consulta por otros temas. ¿Es que estos dos no son capaces de entender que, mientras le contesto a uno, no le puedo contestar al otro? ¿Acaso esperan que yo desarrolle espontáneamente una segunda cabeza para responder dos preguntas diferentes al mismo tiempo?

Para hacerla corta, el que se estaba probando relojes, tras casi media hora, se decide por uno de ellos (el más feo, por supuesto). Se lo mido, se lo corto a medida, le hago la garantía, y cuando le voy a cobrar, me da una tarjeta de crédito de esas con chip. Me da su identificación también, así que confirmo que la tarjeta es suya. Lógicamente, el datáfono me exige el códig pin, como ocurre con las tarjetas con chip. Cuando le doy el aparato, para que lo teclee, el muy inútil me dice que no sabe su pin, que pruebe con la banda magnética (obviamente, el datáfono no me la acepta). Entonces el tío me da otra tarjeta... ¡¡Que también va con chip!! En fin...

Finalmente el tipo se va, diciendo que va a ir a una casa de cambio, porque no tiene euros suficientes. Obviamente, no vuelve, y yo me quedo con el reloj en su caja, cortado a la medida del cliente, y listo para metérmelo por el culo (o volver a ponerle todas las piezas y dejarlo en su sitio, lo que me parezca más apropiado). Muy molesto por la cantidad de tiempo perdido con esos dos inútiles, exclamo, delante de mi jefe: ¡¡QUÉ CLASE DE IDIOTA NO SE SABE EL PIN DE SU PROPIA TARJETA!! "Pues yo", responde tímidamente.

Para no extenderme más, diré simplemente que, por suerte, en mi trabajo hay bastante buen ambiente. Todo se tomó a broma (aunque yo salí del paso diciendo: "¿pero al menos tú no la usas para comprar con chip, verdad?") y nos reímos mucho, contándoselo luego a mi compañera. Sin embargo, creo que con un par de adaptaciones, este sistema puede servir para cualquiera que realmente quiera insultar a su jefe.

Una experiencia "seo" tan ridícula como todo este blog

miércoles 20 de febrero de 2008

TENGO que explicarles lo que ha pasado con este blog en los últimos tres días. De tener apenas un poco más de 30 visitas diarias, he pasado a más de 90 el lunes 17/02, y más de 180 este martes 19/02. ¿Y cómo he conseguido subir más de 150 visitas en dos días? Pues no ha sido apareciendo en la portada de ninguna red social, ni siguiendo un meme, ni comprando enlaces... Mucho más sencillo, sólo tuve que ver la televisión a las tres de la magrugada (excusa: fin de semana de las estrellas en la NBA), soportar entero uno de esos estúpidos anuncios de la tele-tienda, y escribir un post sobre el tema. Así es, la clave estuvo en el "Botoliss". Dado que esta especie de cosmético es tan dado a las fotos de "antes y después", creo que merecen que yo también les reconozca el mérito de esa forma. Así que aquí os ilustro el efecto del "Botoliss":


Resulta que el dichoso "Botoliss" es TAN patético, que no tiene una web propia (al menos, no una bien posicionada). Así que mi post sobre el tema (donde el nombre del producto aparece seis veces en negrita, y también en el título) es el primer resultado que encuentra la gente que busca esta palabra en google. En apenas tres días, el post sobre el "Botoliss" ya tiene más del doble de lecturas que el más leído de todos los anteriores. Las surrealistas ideas que saco de todo esto son las siguientes:

1) Hay demasiada gente buscando "Botoliss" (o "botolis") en google.

2) Mucha gente sigue leyendo el blog, aunque haya caído en él por error, pero no siempre resulta útil. Según mi analytics, el porcentaje de abandonos de los que vienen por dicha búsqueda es de poco más del 76%; es decir, casi uno de cada cuatro se queda a ver más posts. Sin embargo, el feed y los comentarios no han aumentado. Por lo tanto, ¿por qué se quedan? ¿Si venían buscando información sobre una mierda de cosmético de tele-tienda y se encuentran con un blog de humor, por qué no se van al momento? ¿Y si se quedan, por qué no comentan nada?

3) Hay demasiada publicidad de "Botoliss" en el mundo (y varios castellano-parlantes desperdigados por ahí). He comprobado que hay visitas de países como Irlanda o Alemania, lo que, desde luego, no suele ser habitual.

4) Las visitas por error, por muchas que sean, no sirven para nada. Si no aumentan el feed ni los comentarios, y no tengo publicidad (decidí no ponerla hasta tener más visitas), ¿para qué las quiero? Además, esta gente en concreto, es más que probable que se haya sentido ofendida por el post (si eran potenciales compradores, lo cierto es que en mi texto los trato poco menos que de imbéciles por creerse toda esa porquería).

5) La gente de "Botoliss" ha subestimado el potencial de la web. Me apuesto un huevo y medio a que los que leyeron mi post ya no tienen ganas de comprar el dichoso producto. Tendrían que haber puesto una web en condiciones. Si esto sigue así, perderán más de cien potenciales clientes cada día (al menos, en el mundo hispano).

Y ya está. ¿Qué les parece? ¿Hay por ahí algún blogger experto en "seo" que me quiera dar su opinión sobre esto? Me encantaría saberla, sobre todo porque yo de este tema no sé casi nada.

El perro en la mochila

martes 19 de febrero de 2008

¿Guardarías a tu perro en la mochila? Si la respuesta es "sí", y te creías la persona más original del mundo, lo siento, hay alguien que ya tuvo la misma idea. Y si no me crees, mira esta foto que saqué el otro día:



Sin duda es un método original para sacar al perro. Ahora bien, ¿y si el can decidiese hacer sus necesidades en la mochila? ¿No sería un poco incómodo? De todas formas, esto de sacar a la mascota en la mochila me ha gustado. Por otra parte, lo que seguro muchos de ustedes se habrán preguntado es: ¿si mi mascota es un diplodocus, habrá una mochila suficientemente grande para él? La respuesta, me temo, es: "no lo sé".

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En otro orden de cosas, desde el blog de "lo que me toca los cojones", me ha llegado un nuevo premio. En un post muy divertido, lleno de diatribas contra las cadenas (normalmente las sigo, y aun así me hizo reír), el responsable del blog afirmó que Humor por Horas está incluido entre los blogs que "no le tocan los cojones". Me alegro profundamente, y exhibo el premio con orgullo y ganas de alargar este post:


Gracias a mi madre, a mi padre, a mis hermanos, a mi novia, a mis cuñados, y a mi diplodocus (pronto, Tobby, pronto viajarás en mochilá tú también).

Comunicación, una anécdota curiosa: el teléfono árabe

miércoles 6 de febrero de 2008

Entra a la tienda un hombre mayor, que parece originario de algún país árabe (no me pregunten cuál, porque no tengo ni la menor idea). Me muestra su móvil, y cuando estoy a punto de decirle que esto es una relojería, y aquí no cargamos móviles, me empieza a decir algunas palabras con un terrible acento: móvil... Tú... Bien... ring...


Me lo quedo mirando con mi mejor cara de "¿¿eing??". Él sigue con su galimatías. Entre eso y los gestos, creo entender que quiere que haga algo con su móvil, que no tiene nada que ver con el saldo ni nada parecido. El hombre me da el móvil, y me muestra una tarjeta con un número. Miro a mi compañera, y le digo que no tengo ni puta idea de lo que quiere este hombre (no sé si con esas palabras, pero da igual, de cualquier manera el hombre no entendía nada). Ella supone que el tipo quiere llamar a ese número, así que decido marcarlo con su móvil. Cuando estoy a punto de hacerlo, veo el menú del teléfono y... ¡Sorpresa! Está en árabe (con su bonito alfabeto que yo no tengo ni idea de cómo se lee), así que no entiendo un carajo. Intento explicarle al tipo que no sé cómo llamar, pero él insiste: tú, ring, teléfono, bien... Parece E.T. hablando de su casa, pero en lugar de extraterrestre, árabe.

Finalmente logro deducir que el número que me indica es el de él, y que quiere que yo lo llame para ver si suena. Lo hago, y el teléfono suena. El hombre sonríe y yo también. Nos ha costado conseguirlo, pero nos hemos comunicado. ¡Qué gran logro!

ACTUALIZACIÓN (07/02): hoy volvió. Me volvió a hacer exactamente lo mismo, sólo que esta vez tardé mucho menos, lógicamente, en saber qué quería. ¿Será que está esperando una llamada muy importante, que no llega? ¿Por eso quiere saber continuamente si su móvil suena bien? ¿O se lo han vendido de segunda mano y no está seguro de su calidad? ¿O necesita unas cuantas llamadas perdidas mías para implicarme en un acto criminal que hará con ese teléfono? ¿Ustedes qué piensan?

¿El teclista de Dire Straits?

jueves 24 de enero de 2008

Hacía muchos días que no venía a la tienda un auténtico personaje "freak" de verdad. Pero el martes pasado, no sé si porque llegaba la luna llena o por otro motivo, pero vinieron un par de los buenos.

El primero era un gordo calvo, que me hablaba en un inglés muy raro, como de Europa del este. Me empieza a preguntar por relojes raros, y le muestro algún modelo de Marc Eckò de esos bien llamativos. Se prueba unos cuantos, y cuando le comento el precio, me dice que da igual, que por precio él se podría comprar un Patek Philippe (lo dice como diciendo: "bah, si yo es que el dinero lo cago, ¿sabes?"), pero que lo que le interesa es que el reloj le quede bien y sea diferente. El caso es que se prueba unos tres relojes, y no se decide.

Entonces empieza a preguntarme si no conozco su cara (pues no, ni puta idea, la verdad), y me dice que es un músico famoso. Me muestra una foto - en su móvil - en la que está junto a Ronaldinho, tocando un tema. Y me termina diciendo que es el teclista de Dire Straits, que si los conozco. Entonces me canta temas de Dire Straits, y me dice que son suyos (y yo que pensaba que los temas de Dire Straits los componía Mark Knopfler). Evidentemente, el tipo no se parecía ni de lejos a Alan Clark (el auténtico teclista de Dire Straits), ni al que lo sustituyó unos años después (ambos británicos, por cierto). Además me dice que comenzaron a tocar en el 75´, cuando el grupo en realidad no era ni un proyecto hasta el 77´...

Tras media hora de charla y varias canciones a capella, el tipo no compra ningún reloj. Dice que se lo pensará. Qué pena, con lo mucho que le sobraba el dinero, podría haber comprado tres o cuatro.

Horas más tarde viene un tío vestido como un burgués de principios del siglo XX, con sombrero y bastón, y se ofrece a hacer caricaturas. En dos trazos hace una que se parece tanto al retratado como mi culo a la cara de la Mona Lisa. Después se va. Resulta que este hombre, según me cuentan, antes se dedicaba a leer el futuro a la gente en las ramblas. Y digo yo, ¿de dónde sale toda esta gente? ¿Tendrán algún contacto con la realidad? Mucho no, eso está claro.

Publicidad de discotecas: indescriptible

sábado 19 de enero de 2008

Creo que fue Mafalda quien dijo por vez primera la palabra "horripirmosísimo". Si mal no recuerdo, la utilizaba para describir un logo de su nombre con flores de plástico, que había hecho la madre de Susanita (si alguien tiene un enlace a la viñeta, lo agradeceré). Pues bien, esta semana nos han repartido en la tienda unas tarjetas publicitarias de unas fiestas en discotecas, que sólo puedo describir como "horripirmosísimas".

Veamos la primera:
Ahá, así que en "Lokotron" quieren llenar su sala de gente, ¿y qué utilizan para convencernos de que acudamos en masa