domingo, 18 de junio de 2017

El perro racista

Pasamos frente al comercio y vemos al perro en la puerta, con cara de cansado. Siempre está ahí, mirando a los transeúntes, sin mostrar prácticamente ninguna emoción.

De repente pasa por la acera de enfrente un hombre negro. El hombre no se para cerca del comercio, ni siquiera mira en nuestra dirección. Pero el perro inmediatamente se levanta y empieza a ladrarle, enfadado. Es la primera vez que le vemos hacer algo medianamente activo.

Los siguientes días todo sigue igual, pasamos por la puerta del comercio (que está al lado de nuestra casa), y el perro está allí, con la misma cara de aburrido de siempre. Pero un par de semanas más tarde vuelve a pasar un hombre negro por la acera de enfrente (tal vez el mismo, no le presté suficiente atención para saberlo con seguridad). Y otra vez el perro se levanta, y empieza a ladrarle furioso.

¿A qué se debe esta actitud racista? No me creo que sea simple casualidad, sobre todo porque el hombre ni siquiera pasa suficientemente cerca como para justificar una reacción. El perro lo ve, piensa "¡un negro!", y se enfada. El perro a su vez tiene el pelo de dos colores: blanco y negro. ¿Estará también enfadado consigo mismo, por estar mezclado con el color que odia?

Al día siguiente pasamos por allí y el perro sigue en la puerta. Ella lo mira enfadada y le dice "¡perro nazi!", y el perro se da la vuelta y entra a la tienda, a esconderse, sin mirar hacia arriba. En el fondo, sabe que lo que hace está mal.

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