lunes, 14 de septiembre de 2015

Silla de ruedas para que el niño no tenga que caminar 100 metros

Aeropuerto de Heathrow, Londres. Vamos caminando hacia la cinta en la que tendría que salir nuestro equipaje, cuando nos distraen los gritos de una mujer bastante alterada. La señora está discutiendo con una trabajadora del aeropuerto, mientras un niño de unos tres años (su hijo, según parece) se sienta en una silla de ruedas del aeropuerto.

Con toda educación, la trabajadora le explica que las sillas de ruedas son solamente para gente "disabled" (con algún tipo de impedimento físico), lo cual es perfectamente razonable. La mujer, muy alterada, le pregunta si ve a tanta gente que no pueda caminar viniendo hacia aquí, ya que hay varias sillas de ruedas disponibles (unas cinco o seis, a primera vista). Hace un gesto con el brazo como para mostrar que no hay ningún paralítico o lesionado detrás nuestro. La trabajadora repite que independientemente de eso las sillas de ruedas no son para personas sin impedimentos físicos. La mujer, muy histérica, grita que hay MUCHA distancia para caminar.

Yo sigo caminando, sintiendo casi tanta vergüenza ajena como cuando aparece un tío con cadenas al cuello en un BMW descapotable escuchando reggaeton a todo volumen. Nótese que la distancia desde el principio del pasillo hasta la zona de recogida de equipajes era de unos cien metros, ciento cincuenta como mucho.

Si los niños de hoy en día necesitan una silla de ruedas para poder recorrer cien metros, y una correa para poder salir a la calle, creo que no deberíamos quedarnos ahí. Desde Humor por Horas recomendamos la aplicación de las siguientes costumbres para facilitar la vida de padres e hijos:

- Mastiquemos la comida antes de dársela a los niños. Mover la mandíbula cansa y puede provocar lesiones.

- Hagamos sus deberes de matemáticas. Es más, contemos todo por ellos, que aprender números es estresante y puede causar una embolia.

- Aprender a usar el baño puede ser confuso y traumático, es mejor que lleven pañales hasta los 20, por lo menos.

Y luego... ¡lancemos al niño con la silla de ruedas por una rampa! ¡La diversión no acaba nunca!

Y así, poco a poco, criaremos a una generación entera de completos inútiles que harán mucho más fácil la domincación del mundo por parte de las hormigas.

*CC: la imagen que ilustra este post la saqué de aquí.

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