martes, 7 de junio de 2011

Sobre la dificultad de estar en el mismo punto

Hay muchos motivos para que sea difícil que una relación de pareja funcione, al menos a largo plazo. En mi opinión, uno de los principales motivos es la dificultad de que dos personas “sincronicen” durante mucho tiempo sus impulsos y sentimientos. Y es que, queridos amigos, en la gran mayoría de los casos, los dos miembros de una pareja NO están en el mismo punto. En casi cualquier sentimiento que puedan imaginar.

Esta falta de sincronía es la que hace que las cosas salgan mal y la gente sufra. Para entenderlo mejor, veamos algunos ejemplos:

Lucrecia, joven, moderamente guapa pero muy insegura, está enamoradísima de Pete, también joven, alto, con baja autoestima. Pete no está enamorado de Lucrecia, pero le gustaría estarlo. Le gusta la sensación que ella le produce con su amor, compensando el poco cariño que él siente por sí mismo. Sin embargo, no consigue quererla. No la llama, no la busca, no compone enamorados sonetos ni siente mariposas en el estómago. Por no sentir, no siente ni una mísera oruga nadando en los ácidos gástricos (¿por qué diremos eso de “mariposas en el estómago”? ¿A nadie se le ocurrió que esa imagen es repugnante?). Finalmente Lucrecia conoce a Anthony, que no le gusta tanto como Pete, pero la invita a cenar y le regala flores. Harta de mendigar cariño, Lucrecia se va con Anthony a vivir a las islas Fiji (porque Anthony regenta un bar en las islas Fiji, ¿por qué? Porque sí, me lo saqué de la manga, qué más da). Ahora Pete la echa de menos, recuerda su rostro y se pone a sonreír, se duerme pensando en ella... Y a la mañana siguiente se despierta y se da cuenta de que está enamorado de ella, pero ya es muy tarde.

Fidji
Además, ella no va a dejar un paisaje como este para volver con el hombre que no supo valorarla.

Roco, un señor de unos cuarenta, algo calvo pero aún moderamente atractivo, arde en deseos de follar con su mujer como si él fuera un doberman y ella una perra callejera en celo. Su mujer, Tiffany, no está en absoluto de humor para el sexo esta noche. Ha tenido un mal día en su trabajo de enlatadora de sardinas y ahora lo único que quiere es dormir y descansar. Dos semanas más tarde Tiffany siente que sus hormonas le están pidiendo a gritos que agarre a Roco y lo transforme en un semental rejuvenecido y dispuesto a todo hasta que la cama se rompa. Va corriendo al sex shop y compra lencería roja, aceites aromáticos y un anillo vibratorio que combina con el color del miembro de su marido. Pero ya es tarde. Roco, tras haberse sentido rechazado, ha empezado a frustrarse y a pensar que su mujer ya no lo desea, lo cual ha hecho que él mismo pierda las ganas de buscar sexo. Dándolo todo por perdido, esta noche volverá a casa completamente borracho y se quedará dormido en el sofá sin siquiera ver a Tiffany con su lencería roja, por no hablar del anillo vibratorio (da igual, con la borrachera ni siquiera se le habría levantado).

Rufus, un joven ambicioso con buenos estudios (y nombre de perro), está ascendiendo rápidamente en su empresa. Su novia Hemeroteca, una chica con buenos estudios y espíritu combativo (y nombre de almacén de periódicos viejos) considera que la empresa en la que ambos trabajan es aburrida y explotadora, y no quiere seguir peleando por los ascensos como lo hace Rufus. Quiere tiempo para ella y para salvar el mundo, así que se distancian y se separan. Años más tarde, Hemeroteca llega a la conclusión de que no solo no va a salvar el mundo si no que ni siquiera va a salvar un trocito de continente, así que lo mejor que puede hacer es ganar mucho dinero y tener un marido rico con el que irse de vacaciones todos los años a un hotel de cinco estrellas donde puedan comer langosta todos los días. Pero ya es tarde, está casada con un hippy piojoso y vive en una comuna perdida en algún sitio de California, y con su edad y sin experiencia su carrera ya está completamente acabada. Mientras tanto, Rufus sueña con conocer una chica buena que lo quiera como su idealista novia de juventud, pero eso es imposible. No tiene tiempo de conocer a nadie por lo mucho que trabaja, y si pudiera conocer a una chica ella no podría ver nada más allá de su enorme cuenta bancaria...

...Y sólo después de escribir esta última historia me doy cuenta que en realidad dos miembros de una pareja sí que un día pueden estar exactamente en el mismo punto: idealizando el pasado que se fue, pensando en la supuesta oportunidad que perdieron de ser felices.

P.d. Esto tenía que ser cómico, como lo que suelo escribir en este blog. No sé por qué me salió un final tan deprimente. De todas formas, espero que el post les haya gustado.

*CC: la bonita foto de Fidji que usé para este post la saqué de aquí.

3 comentarios:

  1. Por una larga y fructífera sincronización.

    Y no precisamente recordando pasado, sino sobretodo viviendo el presente, y esperanzados con el futuro.

    :)

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  2. @Laiatorinlondon: qué buen comentario :) Sonó como un brindis, así que... ¡Brindo por ello!

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  3. Creo que lo de mariposas en realidad son gases, uno se emociona cuando esta enamorado, respira a otro ritmo, se ahuevona y termina con la panza inflada, van al baño y salen mariposas de mil (c)olores....

    P.D. (en realidad fue esto lo que me animó a comentar) Jodido buen post!

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