Puede que "Retroceder nunca, rendirse jamás" (título original: "No retreat, no surrender") no sea la peor película de la historia del cine de artes marciales, sobre todo porque existe una obra llamada "Gymkata" que parece ser imposible de superar. Sin embargo, esta especie de mala copia de "Karate Kid", estrenada en 1986, tiene suficientes actuaciones abominables, diálogos forzados y escenas ridículas como para merecerse una mención especial en la historia de las películas malas.

La guerra fría no tiene nada que ver con el argumento, pero eh, estamos en los ochenta, TENEMOS que poner un villano ruso.
En este post te doy cinco razones por las cuales, si te juntas con unos amigos a comer pizza y beber cerveza, "Retroceder nunca, rendirse jamás" puede ser el complemento ideal para garantizar al menos una hora y media de risas. [Hay SPOILERS, pero vaya, teniendo en cuenta que a los cinco minutos de película ya sabes todo lo que va a pasar y cómo va a terminar, no creo que esto te afecte demasiado.]
5. Van Damme haciendo de ruso malo.
En 1986 Jean-Claude Van Damme todavía no era famoso, así que aceptó este papel de "villano" ruso cuya principal función es lesionar al padre del protagonista al principio de la película y perder la pelea definitiva al final. El pobre Jean-Claude apenas tiene un par de frases en toda la película, así que aparte de poner la cara de malo más sobreactuada de la historia, y de hacer su ya clásica apertura de piernas en una escena de la pelea final, su aportación a la historia es prácticamente nula. Eso no le impidió aparecer en el póster oficial, e incluso, años más tarde, protagonizar la foto del DVD. Y es que para el resto de los actores "Retroceder nunca, rendirse jamás" fue el punto culminante de su carrera, lo cual, se mire como se mire, es muy triste.

Voy a torcer la boca un poco más, porque a lo mejor a estas alturas todavía no te diste cuenta de que soy el malo.
4. El campeón de Seattle y sus morritos.
Que uno de los principales luchadores de la película (el tercero mejor, de hecho, solo superado por el protagonista y Van Damme) le ponga morritos al villano cada vez que se supone que lo está mirando con odio es algo tan risible que no tengo palabras para describirlo. Si además tenemos en cuenta que Ron Pohnel (el actor que hace este personaje) consigue que una patada giratoria parezca más gay que la discografía entera de Cher (vean este vídeo entre 6'03 y 6'13) está claro que su "agresividad" merece ser recordada como un hito en la historia del cine de artes marciales.

Eres tan malo que... Voy a darte un besito, ¡bruja!.
3. El protagonista y su amigo saludándose con el nombre de la película.
Cuando el protagonista llega a Seattle se hace amigo de un joven negro que juega al baloncesto y se viste como si se hubiera escapado de un videoclip de Michael Jackson (¿personajes estereotipados? ¡¡¡No, para nada!!!). Al poco de conocerse estos dos personajes pasan de saludarse con un "hola, qué tal" a que, cada vez que se ven, uno dice "no retreat" y el otro responde "no surrender". Y todo eso sin reírse ni nada. En eso sí que les tengo que reconocer una gran capacidad actoral, porque hay que ser muy recio para saludarse con esa frase sin siquiera pestañear. Ah, y cuando en la pelea final parece que Van Damme va a derrotar al protagonista, su amigo se acerca al ring y vuelve a gritar el título de la película, gracias a lo cual nuestro héroe recupera mágicamente la fuerza y termina venciendo. ¡¡Qué emocionante!!

¡Voy a decirte el nombre de la película, ya no puedes perder!
2. El fantasma de Bruce Lee.
¿Te pensabas que el señor Miyagi era bueno enseñando artes marciales? Pues piénsalo mejor. Su milagroso método de "quitar cera, poner cera" te parecerá una mierda en comparación con lo macho que resulta el maestro de "Retroceder nunca, rendirse jamás". Y es que a nuestro protagonista lo entrena nada menos que... ¡El fantasma de Bruce Lee! Interpretado por un actor que se parece tanto a Bruce Lee como Woody Allen se parece al protagonista de "300" (pero es chino, y con eso alcanza), este fantasma conseguirá que nuestro héroe se convenza de que es capaz de cualquier cosa. Y como bien nos ha enseñado el cine, si te crees capaz de cualquier cosa entonces lo eres, aunque enfrente tengas a Van Damme con sus piernas completamente abiertas (imagen temible donde las haya).

Sí, sé que duele, pero al menos yo no te hago pintar el techo de mi casa.
1. La patada final.
Sí, la "gruya" de Karate Kid no había estado mal, pero... ¿Sería capaz Daniel San de hacer un giro mortal en el aire mientras le da una patada a Jean-Claude Van Damme cuando este le sujeta una pierna? ¡Claro que no! Y solo por eso "Retroceder nunca, rendirse jamás" es infinitamente superior a Karate Kid... O no, pero al menos te hará reír bastante más.

Las patadas creíbles son para los débiles.

9 comentarios:
Esta película me había encantado cuando la vi de chico en los 80. No me atrevo a verla de vuelta. Maldito seas Alana por empañarme los mitos de la infancia!!
Lo único q vi de la película es ese vídeo y sí, es extremadamente gay. La patada está a medio camino entre gimnasia artística y ballet clásico; los saltitos? divinos!
@RTB: a mí también me había gustado de chico... Son los peligros de volver a ver estas películas años más tarde. Pero eh, lo que te reís también vale.
@Galia: ¡divinos de la muerte! La verdad que el tipo tiene talento, porque hacer que una patada giratoria, y de hecho toda una pelea de artes marciales, resulte tan "divina" tiene su dificultad.
El mejor post de los últimos tiempos! Suscribo totalmente el comentario de RTB612, creo que esta me la pusieron en el viaje a Córdoba de 6to grado y me pareció tan buena que meses después la alquilé para verla de nuevo!
Gracias por la dedicatoria, a ver cuando quedamos para ver otra así.
El chaval gordo-malo también merecía su espacio en el artículo, por cierto xD
Al menos en esta película el protagonista sí que sabe artes marciales y no como en Karate Kid. No sé cuantas veces pude ver las escenas de acción... cientos!
esta peli... es muy buena aun me gusta muchoo.. por como entrena el protagonista y como pelea
es una muy buena pelicula a comparacion a las de ahora y el personaje tiene sus contratiempos, tambien te enseña amistad de esos amigos que ya no hay
Amigo, se nota que eres un ignorante en temas de artes marciales, porque para empezar esta no es una mala copia de KARATE KID, en donde el protagonizta ni su MAESTRO (Sin ofender a Pat Morita),no tienen la más remota idea sobre artes marciales, es más, Pat Morita en la vida real NO SABE NADA DE KARATE, y si bien la historia es buena, ¿que de relevante tiene eso, si las peleas son más falsas? la técnica empleada en karate kid es pésima, y las posiciones de combate de Ralp Machio son ridículas, ni siquiera es capaz de ejecutar un mawashi decente. En cambio Retroceder nunca Rendirse jamás, está hecha con VERDADEROS MAESTROS DE ARTES MARCIALES, peleadores de kick boxing, y una gran estrella como Jean Claude Van Damme, sin olvidarme del protagonista Kurt Mckinney, que es cinturón negro de taekwondo, en casi todas las peleas, la ejecución de la técnica es impecable, nada que decir, las patadas son rápidas y con muy buena técnica, puedo emitir este comentario ya que tengo 10 años de experiencia en la práctica de las artes marciales y se cuando una técnica está bien hecha, o cuando es un burdo montaje de personas que nisiquiera saben pelear.
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