lunes, 21 de febrero de 2011

Perros y gatos en Estambul y su extraño comportamiento

Resulta que en Estambul (donde estuve de vacaciones, de ahí que haya estado tantos días sin actualizar, así que no, no era porque estuviera en un centro de desintoxicación para heroinómanos, no hagáis caso de los rumores) los perros y los gatos funcionan al revés que en el resto del mundo. Y no me refiero a que los gatos ladren y los gatos maúllen, o que los perros persigan a los ratones y los gatos persigan a... Otros gatos. Bueno, en realidad sí que vi a un gato persiguiendo a otro gato, pero ese no es el punto. La cuestión es que, en Estambul, los gatos se acercan a la gente y los perros se pasan el día durmiendo.

Un gato turco acercándose al redactor de este blog con más confianza que, digamos,
la mayoría de las mujeres que he conocido en mi vida.


Parece ser que en la antiguamente llamada Constantinopla los gatos (que por cierto, hay dos en cada esquina como mínimo) son muy bien tratados, porque no tienen el más mínimo miedo a acercarse a la gente de forma activa y animada. Los perros, en cambio, yacen en los parques ignorando completamente a los humanos. Parece que los cánidos de la ciudada estuvieran muertos, sedados o ambas cosas al mismo tiempo (¿para qué sedar a un perro muerto? No lo sé, pero yo tampoco lo sé todo, así que deja de preguntar y sigue leyendo).

Los perros de Estambul se mueven menos que el redactor de este blog un domingo por la mañana.

La cuestión es, ¿qué explicación hay para un suceso tan extraño? Mi teoría personal es que un genio maligno ha decidido raptar a todos los gatos y los perros de Estambul para intercambiarles los cerebros. Este sería un primer paso para un elaborado plan de dominación mundial que empieza por desconcertar a los turistas que visitan Turquía y acaba con todos nosotros esclavizados al servicio de este ser oscuro en un mundo cruel y despiadado, en el que ya nadie sabe qué esperar de los animales domésticos. Pero vamos, que si a ustedes se les ocurren otras explicaciones soy todo oídos (o todo ojos, porque los comentarios los leo, no los oigo, pero bueno, ¿se entendió, no? Pues eso).

Y además hacen estatuas de osos fornicando con troncos observados por otros animales.
Estambul, qué ciudad tan extraña.

8 comentarios:

  1. La verdad me fasinan los gatos.............jejejeje!!!!!!!!!!!!!yo creo ya dominaron Estambul..................y pronto el mundo...!!!!!!!!!!!jejejeje mucha imaginacion pero quedaba bien.............me encanto tu comentario......se conocen costumbres y estilos a traves de este blog........y tus viajes claro...!!!!!!!GLADYS

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  2. Aquí también hay una cantidad asombrosa de gatos. ¿Será así en todo Medio Oriente?

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  7. SPAMMER: I'm deleting all your comments. Please, stop wasting your time, and mine.

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  8. Hemos estado en Istambul entre julio y agosto del año 2011 y nos sorprendió el trato amigable hacia los abundantes gatos que callejean esta ciudad pero, sin embargo, a los perros no se les da este mismo trato. Se nos explicó que estos últimos se consideran animales impuros porque al tener que rezar 5 veces al día y, en consecuencia, precisar de una exquisita limpieza los musulmanes no desean tener este tipo de animales que de por sí son sucios -en tanto los gatos se caracterizan por ser más limpios- y al ser dependientes del hombre - a diferencia de los gatos- obligaría a tenerlos en casa como animales de compañía. Además, los gatos contribuyen a tener a raya a ratas y ratones ya que las condiciones de salubridad e higiene, en algunos lugares, deja mucho que desear. En definitiva, y salvo escasas ocasiones en que veíamos a una persona paseando un perro como mascota, estos animales deambulan por la ciudad en grupo, con aspecto famélico y lo más lamentable con una mirada temerosa hacia el hombre porque, realmente, son espantados y no queridos por sus habitantes. Un trato desigual, en mi opinión injustificado, que debe ser denunciado.

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