miércoles, 28 de abril de 2010

Gila y su experiencia real en la guerra

"Lo malo de la guerra civil es que no sabes si el enemigo es el otro o eres tú" (Miguel Gila, humorista español)

Casi todos los hispano parlantes a los que nos gusta el humor hemos visto alguna vez al comediante español Miguel Gila interpretando un sketch sobre la guerra. Sin embargo, son pocos los que saben hasta qué punto la experiencia de la guerra civil española afectó a la juventud de este humorista. Gila se alistó en el bando republicano desde el comienzo de la contienda (cuando él tenía 17 años), y hacia el final de la misma vivió algunas situaciones especialmente duras, incluyendo un fusilamiento al que sobrevivió.

Hacia el final de la guerra Gila estaba en un batallón que, como muchos en esos últimos años, tuvo que rendirse ante los nacionales. En concreto, él y sus compañeros fueron hechos prisioneros por un regimiento de moros, uno de los muchos contingentes extranjeros que luchaban en el bando franquista. En su autobiografía Gila cuenta que entraron en un pequeño pueblo, donde una mujer salió de una casa gritando vivas a Franco a su paso. Los moros entraron en la casa y la violaron, y luego dejaron al grupo de prisioneros encerrado en dicha casa.

Por la noche los llevaron a ser fusilados. Para ese entonces los moros se habían pasado todo el día celebrando el éxito en la batalla, y estaban considerablemente borrachos. En el pelotón en el que estaba Gila había un total de catorce republicanos. Los moros dispararon, y todos los del pelotón fueron directamente al suelo. Pero, como escribió el propio humorista, los fusilaron mal. Doce murieron, otro acabó con solamente un balazo en una pierna, y Gila salió ileso. Horas más tarde, cuando los moros ya se habían ido, huyó del lugar llevándose consigo al compañero herido.

En los capítulos siguientes de la autobiografía Gila cuenta cómo era la supervivencia en un campo de prisioneros, en el que llegaron a comer un gato debido al hambre atroz que pasaban. También aparecen, algunas páginas más tarde, las distintas vejaciones que padecieron en la posguerra, encerrados en las cárceles improvisadas de la dictadura.

Muchos años más tarde, cuando ya colaboraba como humorista gráfico para "La Codorniz", Gila se coló en el escenario de un teatro de variadades en uno de los entreactos, disfrazado con un antiguo uniforme militar, y se puso a representar un monólogo absurdo sobre la guerra (que ya tendría varios de los gags que luego hemos visto en sus memorables actuaciones). En el libro lo describe como su forma de resarcirse, tras todas las humillaciones padecidas, al reducir la guerra al mayor de los absurdos. Esto me parece especialmente admirable. Son incontables las personas que utilizan los sufrimientos padecidos durante guerras o dictaduras para justificar comportamientos agresivos, belicosos y/o terroristas. Gila, en cambio, se "vengó" de la guerra reduciéndola a un sketch de humor absurdo. Con eso no sólo consiguió su propia superación del trauma, sino también la denuncia de la estupidez de la batalla de una forma tal que consigue que todos, sean del bando que sean, la reciban con risas y aplausos. De ahí su genialidad.

Para terminar este post, los dejo con una de las muchas variaciones que existen del sketch de la guerra, interpretado por el que, en mi opinión, fue el mejor humorista español del siglo XX.




*NOTA: la información para escribir este post la saqué del libro "Y entonces nací yo", la autobiografía de Miguel Gila. Quería incluir un enlace a una librería que lo vendiese on-line, pero, a pesar de que busqué bastante, no encontré ninguna. De todas formas, aprovecho este espacio para recomendar su lectura.

2 comentarios:

  1. Me encanta Gila y su telefono. Siempre se van los grandes.... :(
    Enhorabuena por el Blog.

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  2. me fusilaron pero mal. puro gila

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