lunes, 29 de junio de 2009

Nuestro cine y el "sensorama" de "Un mundo feliz"

Hace poco terminé de leer, por segunda vez, la famosa novela de Aldous Huxley "Un mundo feliz". En esta ocasión noté una curiosa similitud entre un aspecto del "sensorama" al que van los personajes de esta distopía (o anti-utopía, como prefiráis) y el cine actual. Pero bueno, vamos por partes, porque puede que alguno de ustedes no haya leído la novela.

"Un mundo feliz" es una novela de ciencia ficción ambientada en un futuro en la que los seres humanos son fabricados en serie, al estilo fordista, en cinco sub-especies diferentes (de los "alfa" más inteligentes hasta los más tontos "epsilon"), cada una preparada para un tipo de trabajo distinto. Una de las características de esta sociedad es que se persigue el placer y se evita el sufrimiento a toda costa. De hecho, la gente está condicionada desde su nacimiento para no plantearse ninguna duda existencial que pueda perturbar su felicidad, y tiene a su alcance todo tipo de diveriones sencillas y placenteras en el nivel más superficial.

El punto de inflexión de la novela se da cuando unos personajes van a una reserva de indios y se encuentran con un personaje descendiente de los "civilizados" que se crió en esta reserva cuando su madre quedó allí abandonada, años atrás, tras perderse en una excursión anterior. Los personajes se llevan a este "salvaje" al mundo civilizado, donde inmediatamente se convierte en el centro de atención por sus extravagantes costumbres. Lo que me intersa de este punto es que el salvaje había accedido por casualidad a un libro de obras de Shakespeare perdido en la reserva, por lo que está familiarizado con el drama y los argumentos más o menos complejos.

Aquí llegamos a lo que quería destacar. Cuando al salvaje lo llevan al "sensorama" (una especie de cine futurista donde también hay efectos olfativos y táctiles) ve una película muy exitosa en la que se pueden percibir hasta cada uno de los pelos de una alfombra que aparece en una escena. El argumento de la historia, sin embargo, es extremadamente simple, casi infantil, y el salvaje lo encuentra aburrido y predecible.

Esto me recordó a la tendencia que está siguiendo el cine desde hace varios años, de forma cada vez más pronunciada. Para conseguir que la gente siga yendo a las salas como lo hacía hace décadas, se crean super-producciones con elaboradísimos efectos especiales que no se pueden disfrutar con la misma calidad en el salón de casa o frente al ordenador. Los argumentos, en cambio, son cada vez más simples, para que el público no se pierda, y con emociones fuertes sin demasiada profundidad porque el público objetivo es cada vez más un público adolescente que busca más sensaciones que reflexiones (y si no es adolescente da igual, porque lo condicionamos para que se comporte como si lo fuera). Da igual si la historia es profunda o si el hilo argumental tiene errores. La cuestión es, ¿nuestro entretenimiento está tendiendo a ser como el de "Un mundo feliz"?

No quiero ser alarmista, por suerte a través de Internet podemos acceder a obras audiovisuales más minoritarias, de esas que en las salas con suerte duran un mes. Sin embargo, sí que tengo comprobado que, cada vez con más frecuencia, cuando voy al cine me siento como el salvaje en el "sensorama", aburrido a la mitad de la película porque, fuera de los efectos y las emociones fuertes, las película no tienen nada que pueda mantener mi interés desde el principio hasta el final de la historia.

2 comentarios:

  1. Lo decís como si fuera algo nuevo. Desde siempre hubo películas para reflexionar, otras para disfrutar de los efectos y algunas que combinan ambas cosas. El cine es el mismo, sos vos el que ya no tiene 12 años. Además de que tus estudios te van haciendo un espectador más sofisticado y exigente. Es cosa de estudiar un poco más la cartelera antes de salir. O te podés hacer socio de una cinemateca.

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  2. @RTB: lo cierto es que cuando lo leí en la novela pensé en esto de las películas 3D que están sacando ahora, aunque no sé por qué no lo puse en el post (a lo mejor hoy actualizo y lo agrego). En cualquier caso, es verdad que probablemente haya cambiado más yo que el cine. Al fin y al cabo, mis gustos musicales también han cambiad mucho últimamente. En fin, será lo de acercarse a la treintena :)

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