viernes, 17 de abril de 2009

¿Errores de la memoria?

Hoy quiero recuperar la vieja tradición de contarles anécdotas de la relojería, algo que hace tiempo que no hacía. En este caso se trata de una historia que, si bien no diría que es graciosa, sí que me hizo reflexionar bastante.

Entra un señor mayor con su mujer, y me pide que le cambie la pila a su reloj. La pieza en cuestión es un Seiko con tapa trasera de rosca, por lo que lo primero que hago es sacar la máquina que usamos para abrir ese tipo de tapas (nada complicado, una maquinita donde se engancha el reloj y que tiene unas piezas que se enganchan en las muescas de la tapa trasera y luego se giran). El hombre se soprende y me dice que, según recuerda, la última vez no usamos esa máquina ni nada por el estilo para cambiarle la pila a su reloj. "Sería otro reloj", le digo, y le explico que sin esa máquina no podemos abrir una tapa de rosca de ninguna manera (además, en esa relojería sólo tenemos una máquina para hacer estos menesteres). A partir de aquí es cuando el hombre se ofusca. Está segurísimo de que era ese reloj, y de que no usamos la máquina. Cuando le explico que eso es imposible afirma "me dejaría cortar las manos", en alusión a lo segurísimo que está.

Cuando abro el reloj me encuentro con que la pila tiene el adhesivo que viene de fábrica (uno pequeño que explica cómo cambiar la pila) perfectamente pegado, por lo que es prácticamente seguro que a ese reloj no se le cambió la pila nunca. Cuando quito el adhesivo la pila resulta ser una Seiko (igual que el reloj), y dado que nosotros nunca trabajamos con pilas Seiko (usamos una marca suiza de pilas llamada Renata, y si a nuestro proveedor se le agotan las Renata compramos las Maxwell, pero nunca Seiko) ya estoy total y absolutamente seguro de que a ese reloj no le pudimos haber cambiado la pila en nuestra relojería.

Yo ya no le digo nada al hombre, primero porque la experiencia de cara al público me enseñó que eso es inútil y segundo porque prefiero trabajar en silencio cuando tengo un reloj abierto sobre el mostrador, pero pasa mi jefe por allí y el hombre le comenta extrañado lo de la máquina que "la otra vez" no habíamos usado. Mi jefe confirma que sólo con esa máquina se puede abrir una tapa de rosca, y el señor insiste con énfasis en lo seguro que está de que a ese reloj ya le cambiamos la pila en nuestra relojería, y sin la máquina. Y eso a pesar de que incluso su mujer ya duda de su versión.

Cuando el señor se va mi jefe y yo nos quedamos comentando la capacidad de algunas personas para inventarse una realidad alternativa en su imaginación. Es curioso porque el señor no lo decía como para reclamar nada, ni porque él tuviese el más mínimo interés en el asunto. Era un asunto de lo más irrelevante, y aun así él estaba dispuesto a que "le cortaran las manos" por defender su versión. Ahora bien, si esto puede pasar tan fácilmente en un tema nimio y con un recuerdo de hace poco más de un año (cuando el hombre afirmaba que había venido), ¿qué no podrá pasar con los recuerdos anteriores y en temas más complejos como la política o la religión? Curiosamente, el hombre me hizo pensar en las escrituras religiosas que mucha gente toma como históricamente verídicas, y que en su mayoría fueron escritas muchos años después de los hechos narrados.

En este trabajo ya pude comprobar la capacidad de la gente para negar la realidad, así como para inventarse supuestos conocimientos en temas que ignoran completamente, y esta semana he podido comprobar la capacidad para modificar los recuerdos y creerse a pies juntillas la propia deformación de los hechos. Sin duda trabajar de cara al público puede ser muy educativo para el que está atento a estas pequeñas curiosidades.

13 comentarios:

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  2. No creas que eso es cosa ajena Alan, nos pasa a todos, de hecho, cada vez que recordamos algo lo modificamos, es fácil verlo en los demas, pero imposible verlo en nosotros mismos, al haber 'modificado' el recuerdo, para nosotros esa modificación es la realidad, yo lo veo en familiares, que año tras año en reuniones por navidad cuentan la misma anecdota, pero cada año que pasa es ligeramente distinta, se van exagerando los hechos y difuminando los detalles, además tendemos a recordar las cosas más como nos gustaría que hubiesen pasado que como realmente han pasado. Por ponerte un ejemplo comprensible, cuando hacemos algo mal, más tarde tendemos a buscar excusas para justificarlo, es una medida de supervivencia, con el tiempo llegamos a creernos esa justificación como causa de nuestra mala acción por lo que anulamos nuestro sentimiento de culpa. Otra explicación es que hayan hecho ajustes en matrix y le hayan pegado el cambiazo al reloj del amigo...

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  3. Que te voy a contar. Cuando nos juntamos en casa de mi tío en la aldea toda la familia siempre se montan Cristos por cuestiones de quien era el hijo del vecino de la aldea de al lado que se fue a Barcelona o cuantos hermanos eran los de la Casa Ferreira de Andreade.

    La última gorda que recuerdo era sobre el año en que se compró el primer tractor.

    Ya les tengo dicho que sería mejor que pidieran una copia del registro civil de la zona, así se ahorraban discusiones tontas.

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  4. malfía de quien a su seiko pone pilas renata
    JUAN 3:14 16, 17, 18, 19...

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  5. Se borro el comentario anterior, está hoy blogger un poco cabrito igual va perdiendo memoria.

    Saludos Cordiales.

    Por cierto te decía que lo peor de todo es que no lo hacemos adrede y que existen técnicas que aposta te crean falsos recuerdos para superar momentos traumáticos.

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  6. A mí hermana le sucedió que en una reunión de amigas, todas comentaban sobre un viaje que hicieron hace años (en su época de estuidiantes escolares). Se preguntaban unas a otras si recordaban X o Y suceso. Si recordaban cuando conocieron a X persona.

    En la reunión actual, una de ellas dijo recordar algunas cosas. Cuando otra le preguntó si recordaba un suceso en específico dijo que sí y tras varias preguntas, seguía contando cosas. El resto se miró y se murieron de la risa.

    Esta chica nunca fue al viaje : )

    Al parecer habría escuchado las anécdotas en algún momento. Al ser tan amigas las 5, las cuatro que viajaron ahora cuentan el incidente con mucha gracia.

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  7. Yo estoy segurísima de que la primera vez que fui al jardín (ya hace muchos años, je) me puse a llorar escandalosamente, pero mi vieja dice que nada que ver. La memoria es una herramienta poco confiable... por lo menos en mi caso.

    Besotesss

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  8. @Gatoweb: sí, parece, a juzgar por los comentarios, que esto es muy normal.

    @Miguel: ¡imposible! Ella estaba cenando conmigo.

    @Filoc: puff, en los pueblos tiene que ser la leche.

    @Vittt: naaa, las Renata son las mejores, te lo digo yo.

    @Senovilla: este blogger va como quiere, y sí yo tampoco creo que el hombre lo haya hecho a propósito.

    @myself: ¡muy bueno! Eso sí que es curioso, de tanto escuchar la historia era como si la hubiera vivido.

    @Cintia: eras más dura de lo que pensás :)

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  9. Esto para rebatir la religión es perfecto.

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  10. Pues nada, que le corten las manos, que así ya no querría el reloj para nada.

    Respecto a lo de "negar la realidad", te doy un par de enlaces por si quieres estudiar el tema a fondo:

    www.as.com
    www.marca.com

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  11. Yo tengo un recuerdo, bastante nítido, de mi padre acompañándome a hacer unos papeleos en verano justo antes de entrar a la universidad, asuntos de selectividad y tal. Lo que es completamente absurdo porque por aquel entonces mi padre hacía cuatro años ya que había muerto. Mi teoría es que en el recuerdo debería aparecer el actual compañero de mi madre y, por alguna razón, se ha "sobreescrito" en mi cabeza causando esa especie de mezcla rara.

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  12. Me pasa algo parecido a Aijiru, aunque menos "relevante". Fui a una caminata a la costa occidental de mi isla y recuerdo perfectamente momentos pasados con una amiga que no fue a ese viaje. El recuerdo "apareció" la siguiente vez que fui (también sin ella) y noté en seguida que era falso porque ella había salido del Liceo el año anterior al primer viaje :P.

    Es muy fácil creerse esas escenas y jurar que son reales y cuesta mucho descubrirlas, estoy seguro que buena parte de nuestras vidas no ha sido como creemos que fue < música de la Dimensión desconocida >.

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