viernes, 30 de enero de 2009

¡Devuélveme las tetas!

En mi lectura habitual de noticias absurdas, me encuentro hoy con un hombre de California que quiso cortarle los pechos a su ex para que le devolviera los implantes de silicona que él había pagado.

Esta noticia plantea un nuevo debate en torno a los repartos de bienes tras una ruptura. ¿Qué se puede reclamar y qué no? Está claro que todos los bienes materiales adquiridos por la pareja son susceptibles de reparto, pero, ¿y si se considera un regalo? Entonces no se debería reclamar. Pero es que tal vez no fueran un regalo. Tal vez fueran un préstamo, como cuando le dejas a tu pareja un libro o un dvd, pero con la condición de que luego te lo devuelva. Tal vez él le dijo: "te presto estas siliconas, pero luego no te olvides de devolvérmelas, que no pase como con el libro que te dejé hace un mes, que luego lo perdiste". A mí una vez una novia me perdió un libro que estaba firmado por el autor. ¿Y si las siliconas estaban autografiadas por el cirujano? Entonces su valor sería incluso mayor.

Además, ¿qué hará el pobre hombre ahora que ya no tiene sus siliconas? ¿Y si sale con otra chica y ella tiene los pechos pequeños? ¿Tendrá que conformarse? Incluso podría ocurrir que él quiera hacerse un cambio de sexo. Entonces también sería injusto que tuviera que pagarse unas tetas nuevas, teniendo unas ya hechas. Tal vez la solución podría ser que ella se quedara con una teta y él con la otra. Aunque quizás eso dificultaría un poco superar la ruptura, ya que cuando uno de los dos mirara su teta recordaría inmediatamente que su ex tiene la otra, y eso generaría mucha melancolía. Eso sí, una reconciliación en este caso sería especialmente poética, en lugar de decir "eres mi media naranja", ella le podría decir: "eres mi otra teta".

En fin, aunque ya sabíamos que los pezones son el demonio, nunca habría pensado que las siliconas también podían llevar a estos dramas humanos.

4 comentarios:

  1. Nada, nada, custodia compartida y que uno de ellos se conforme con los fines de semanas y festivos.

    De todas formas tendría que haber dejado por escrito una servidumbre de las tetas para así tocársela siempre que quisiera. Aunque si fue un comodato se podría haber incluido una cláusula verbal para que esas tetas sólo las pudiera usar él, en ese caso cuando otro hombre se las tocase podría resolver el contrato y exigir su devolución.

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  2. ¿Y nadie pensó en consultar a las tetas?¿Qué prefieren ellas, a Papá o a Mama? Esto es lo malo de los divorcios, nunca se piensa en el bien de los niños.

    Yo creo que un caso así requiere una solución salomónica. Hay que amenazar con cortar cada teta por la mitad, el que se oponga y esté dispuesto a dejárselas al otro con tal de que queden sanas y completas, ése es el verdadero dueño de las tetas.

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  3. El propietario debería tener derecho a disfrutarlas como mínimo 1 vez por semana. Otra cosa es lo que diga el juez.

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  4. yo ya tengo unas tetas de acogida pero podría acoger un par más

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