Microrrelato: La última calada

| jueves 24 de julio de 2008
Entré corriendo en la sala de no fumadores. Pensé que allí estaría a salvo, pero fue un error. En cuanto me vieron, cayeron sobre mí sin la menor compasión. Alguien me agarró por detrás, y de pronto me lanzaron por la ventana. Caí rápidamente. Veinte metros más abajo esperaba mi verdugo. En cuanto caí sobre él sonrió, me sujetó, me quemó la cabeza y aspiró el humo.

Mientras me consumía, sólo podía concetrarme en provocarle a mi asesino el mayor cáncer que mi nicotina fuera capaz de crear. Ojo por ojo y diente por diente. Y si no, que el próximo que llegue vengue mi muerte.

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Sí, ya sé que esto no es precisamente "humor". Pero es que no tenía otro blog donde publicarlo.

5 comentarios:

vittt dijo...

es humor negro; el único que fumo

LA TIRANA dijo...

vale, que no todos los dias se esta de humor... llegue a pensar que eras extraterrestre. :)

senovilla dijo...

Pobre cigarrillo...

Saludos llenos de humo.

Gudproyect dijo...

Asesiiiino, iiiino...

Anónimo dijo...

Wow!!!! me encanta!! que relato tan original, se puede sentir la rabia del cigarrillo vengativo ahi!! en plan jodete cabron!! jejeje
Me gusta cielo. :)

Besos de colores, y sin humo! ;)

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