jueves, 17 de julio de 2008

Diario del internauta neófito: 0.Introducción

Día 1.

Después de varios años de retiro, alejado de toda tecnología, hoy estoy, por fin, de nuevo en la ciudad. Llegué con mis maletas hasta el edificio donde mi primo me consiguió una habitación. Mi compañero de piso se presentó en cuanto aparecí. Parece un tipo simpático, aunque hoy llevaba una camiseta de Iron Maiden. Le dije que si él quería adorar a Satanás, yo respetaba la libertad de culto, pero que por favor no hiciera sacrificios en el piso. Se rió y dijo que yo era un tipo simpático. Me alegro de haberle caído bien, así seguro que se lo pensará dos veces antes de arrancarme el corazón por la noche.

Cuando desempaqué mis cosas me preguntó dónde tenía mi ordenador. Le dije que yo eso no utilizaba. Dijo que era una pena, porque teníamos wifi de alta velocidad en todo el piso. Espero que “wifi” no sea algún tipo de insecto que sólo se sienta repelido por los ordenadores. Por si acaso, esta noche me he untado todo el cuerpo con un gel anti-mosquitos.

Día 2.


Hoy decidí salir a pasear un poco. Como en Barcelona hay muchas tiendas, le pregunté a mi compañero de piso si conocía algún sitio donde poder comprar discos. Me dijo que no tenía ni idea, que él se lo bajaba todo por la mula. Me pregunto dónde la tendrá, porque yo de momento no he visto ni un solo burro. También me dijo que si quería comprar algo raro, lo podía buscar en Ebay. En el centro me pasé dos horas buscando la tienda, pero no conseguí encontrarla.



Hacia el final de la tarde entré en una tienda y comencé a charlar con la dependienta. Parece que todavía conservo mi atractivo, porque la chica respondió bien a mi conversación, y antes de que me fuera me dio un papel y me dijo que la agregara, para hablar luego. Supuse que era su número, y que quería que la agregara a la agenda, pero no. Era la palabra “crazy_rubika”, seguida del número 21, una especie de “a” encerrada en un círculo, y luego “hotmail.com”. Pensé que, o bien estaba loca, o bien se había burlado de mí, y tiré el papel mientras volvía a casa.



Día 3.


Esta mañana mi compañero me explicó que lo que me dio la chica era una dirección de correo electrónico, y que lo que la chica quería era que la agregara al “mésensher” (o algo así). No tengo ni idea de lo que es eso, pero me sonó a una especie de culto de orgías y lujuria. Me pareció genial, y le pregunté cómo hacía para agregarme yo también. Me dijo que tenía que comprarme un ordenador y conectarme a internet.



Creo que, si los ordenadores sirven para unirse a cultos de orgías y lujuria no pueden ser tan malos. Me parece que voy a comprarme uno, y voy a averiguar cómo es eso de internet, a ver qué tal.

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Continúa en: Capítulo 1. El comienzo.

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