Negar la realidad

| lunes, 9 de junio de 2008
Entra un hombre a la relojería. Lleva en la mano un reloj cuya correa sólo está enganchada a la caja por un lado. Me pregunta si la puedo enganchar por el otro lado. La miro, suponiendo que solamente le faltará un pasador, cosa que puedo solucionar rápidamente, por apenas un euro. Desafortunadamente, no es el caso. La caja del reloj se ha roto en la parte donde se engancha el pasador. Si intento ponerle uno allí, saltará directamente (los pasadores tienen un pequeño resorte).

Le explico al hombre el problema. Él se pone las gafas, para ver bien, y comprueba que tengo razón. Lo admite, pero incluso así me vuelve a preguntar si puedo ponerle un pasador. Al final, tengo que explicarle un total de cuatro veces que no hay forma de ponerlo si la caja está rota en ese lado. Insiste tanto, a pesar de haber visto que la caja está rota, que me dan ganas de preparar el pasador, apuntar, y conseguir que le salte directamente en un ojo.

Cuando finalmente se va, me quedo pensando en cómo somos los seres humanos. Cuando la realidad no nos gusta, la negamos una y otra vez, a pesar de estar viéndola directamente. En muchos casos, no la admitimos hasta que no nos salta en la cara.

8 comentarios:

Walter Zumarán dijo...

¿Cuánto timpo ya que no ponías una anécdota de tu trabajo?

senovilla dijo...

La atención al público es a veces muy tediosa, y es que este hombre seguro que le tenía mucho cariño al reloj o esperaba que le dieran una solución barata y económica para su presupuesto.

Paciencia, todo el mundo es bueno.

Saludos

LA TIRANA dijo...

Ignorar la realidad es muy bueno para la autoestima. Incluso, se puede manipular todo esto para crear una realidad completamente alterna. Gracias a esa posibilidad, sigo siendo virgen, tengo 10 libras menos, y uno de mis novios murio en un tragico accidente sexual con su novia de 360 libras.

Alan dijo...

Walter: pues mucho, la verdad. Y pasaron algunas cosas curiosas. A ver si me pongo al día con eso.

Senovilla: no, si paciencia tengo, créeme. La cuestión es que, por mucho cariño que uno le tenga a algo, la realidad siempre se impone, por lo que negarla no sirve para nada.

Tirana: ¿me gustó lo del accidente? ¿Pero por qué subiría la autoestima lo de seguir siendo virgen?

LA TIRANA dijo...

pues por lo obvio..ojos que no ven, corazon que no siente. me podria evitar un par de decepciones, me entiendes?

linda foto, listillo ;)

RTB612 dijo...

Veo que en el país de Cervantes hay gente que sigue viendo yelmos en lugar de utensilios rotos.

Walter Zumarán dijo...

Rtb: No entendí esa para ná, créeme...

Walter Zumarán dijo...

Según veo, desde el 29 de febrero que no lo haces...

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