martes, 24 de junio de 2008

Los humoristas siguen cayendo como moscas

No me gusta escribir sobre temas tristes para este blog, pero la noticia de la muerte de George Carlin me obliga a hacer una excepción. Es la gota que colmó el vaso en esta sucesión de malas noticias que estamos recibiendo, desde hace años, los amantes de la buena comedia.

En el 2001 murió el gran Eugenio, uno de los mejores de todos los tiempos contando chistes (y escribiéndolos, porque muchos de los que contaba eran originales suyos). Con su estilo parco y serio, el estupendo humorista catalán consiguió diferenciarse de los demás, para mejor. Sirva como ejemplo su graciosísimo chiste sobre el eclipse. Tenía apenas 59 años, y a todos nos tomó por sorpresa la triste noticia.

El mismo año nos enterábamos de la muerte de Gila, probablemente el mejor monologuista de España, que empezó mucho antes de que la comedia "stand up" llegara siquiera a este país. Un innovador, con estilo propio y diferenciado, y francamente brillante. El monólogo sobre su vida es hilarante, uno de los mejores y más originales que escuché jamás (con la parte en la que explica que cuando nació su madre no estaba en casa todavía me río, a pesar de las muchas veces que lo vi). Pero claro, Gila tenía nada menos que 82 años, así que su edad compensaba la sorpresa por perder a dos grandes en el mismo año.

El año pasado la ciudad argentina de Rosario se vestía de luto por el fallecimiento de su hijo más ilustre: el gran Roberto Fontanarrosa (tenía 62 años). Autor tanto de viñetas como de buenísimos libros de humor, Fontanarrosa fue uno de los mejores humoristas argentinos de todos los tiempos. Tuve el gusto de conocerlo hace algunos años, cuando mi padre organizó su visita a las Islas Canarias (aproveché para pasarle algunos de mis cuentos, y me dio unos consejos), y tengo que decir que en persona era un tipo poco expresivo, pero muy simpático. Recomiendo buscar en la red todo lo que se pueda encontrar de él. Y lo que no se pueda encontrar, comprarlo. Por ahí encontré el cuento "Uno nunca sabe", que sirve a modo de ejemplo de su estilo literario.

Y ahora nos enteramos de que murió George Carlin. Como los habituales de este blog ya sabéis, era uno de mis humoristas estadounidenses favoritos. Su monólgo sobre el aborto me parece genial, y también muchos otros. Era un tipo políticamente incorrecto, de los que hacen falta para sacudir un poco el status quo. Pero ahora ya no está, y 71 años también se nos antojan muy pocos para un comediante de su gran calibre.

Salvo Gila, todos estos grandes humoristas murieron mucho antes de llegar a la esperanza de vida de sus respectivos países. Hay una especie de frase hecha en inglés, que es "only the good die young" (sólo los buenos mueren jóvenes). En este caso, es, desgraciadamente, una verdad grande como un templo. Y por cierto, no quiero ser pájaro de mal agüero, pero Woody Allen ya superó los 70 hace algún tiempo... Tengo miedo.

9 comentarios:

  1. Te tengo una terrible noticia: seguirán cayendo, y otra noticia buena: continuaremos disfrutando de obras tan buenas como "Uno nunca sabe", sin darnos cuenta que su autor ha muerto.

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  2. Menos mal que el humor si que nunca morirá...

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  3. Menos mal que existen los reproductores en diferntes formatos para poder seguir oyendo a gila decir
    hola es el enemigo

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  4. mientras quede constancia de lo que han hecho, y gente como tú se encargue de difundirlo como en esta genial entrada, seguirán en nuestra memoria.

    Gracias por el post de hoy

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  5. Jo, yo le había cogido cariño a este entrañable hombre T_T
    Pues si, hay reproductores, vídeos y todo tipo de archivos para recordarlos pero se echará de menos algo espontáneo y nuevo de cada uno de ellos.

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  6. Serio: sí, claro, pero de lo bueno uno siempre quiere más.

    Fini: una reflexión optimista, me gustó.

    Pitufina: pues sí, es una suerte que hayan quedado al menos unas buenas grabaciones.

    Fallenidol: de nada, me alegro de que te haya gustado.

    Haimat: exacto, eso mismo pienso yo.

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  7. Ufa, otro que nos abandona :( ¿Te acordás cuando empezó a correr aquella leyenda urbana sobre Marcos Mundstock? Suerte que fue mentira... Larga vida a Les Luthiers!

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  8. Hola Alan .
    Me gustó tu blog y esta nota sobre los humoristas me entristece, cada vez que se muere uno es doblemente lamentable porque este mundo de verdad los necesita.
    Cuando ocurrió lo de Fontanarrosa yo estaba leyendo un libro suyo.
    Imaginate que horror.

    Bienvenidos sean los nuevos y buenos humoristas.
    Saludos

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