jueves, 3 de abril de 2008

Discográficas: auge y decadencia

Hace algunas décadas, las empresas discográficas dominaban el mundo de la música. Decidían qué grupos salían al mercado, qué canciones se escuchaban, qué se vendía y a qué precio. Producían los video-clips de las canciones que ellos decidían, y pagaban a las emisoras de radio para que sacaran al aire los temas que ellos consideraban más comerciales. Presionaban a los artistas para que compusiesen lo que ellos consideraban más vendible, y censuraban a quienes querían salirse de su camino marcado. Eran apenas unos meros intermediaros entre el artista y el oyente, pero tenían el poder absoluto. Como consecuencia, el arte se resentía, y las posibilidades de escuchar a artistas creativos, con ideas novedosas, eran muy limitadas.

Los que conseguían entrar en ese circuito cerrado de la distribución, obtenían un porcentaje mínimo de los beneficios de su música. E incluso así, estos eran muy pocos. La enorme mayoría de los músicos vivían, como vivieron siempre, de los conciertos.

En la actualidad, estas entidades tan nocivas están en plena decadencia. Las discográficas ya no venden como antes, y eso se nota. Ya no vemos tantos anuncios de grupos o cantantes, y ya no vamos a las tiendas a comprar únicamente aquello que conocemos a través de esa promoción comprada. Gracias a internet, podemos no sólo escuchar a grupos noveles que aún no tienen posibilidad de tener un contrato discográfico, sino que podemos contactar con ellos, decirles lo que nos gusta y lo que no, y comprar algún producto suyo (en caso de que lo tengan a la venta) directamente. Grupos grandes y establecidos empiezan a ver la ventaja de todo esto, y distribuyen directamente su producto, sin discográficas ni otros intermediarios que los presionen y se queden con el fruto de su trabajo.

Ante esta realidad incontestable, las depredadoras de músicos se defienden con uñas y dientes. Dan vuelta a la realidad, intentando vendernos que se está atacando a la música, cuando los únicos perdedores no serán los músicos, sino los intermediarios. Intentan atacar al consumidor, calificándolo de delicuente, y creando ridículos anuncios en que lo compara incluso con los tratantes de blancas o los narcotraficantes. Pero su lucha es en vano, los nuevos medios de distribución cambiarán el negocio de la música para siempre, y las discográficas tendrán que adaptarse o morir. Y si mueren, será algo bueno.

7 comentarios:

  1. Bueno, seguramente ya lleguemos tarde y habrás hecho el monólogo, pero de todas formas, y como dicen por ahí...mucha mierda!! a ver si podemos ver aunque sea un trocito en tu blog.Un saludo

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  2. Alan: Debo decir que no estoy enteramente de acuerdo pero lo que dices es algo que se habla todos los días a toda hora. Es un tema que genera mucho debate y es bueno sacarlo a relucir siempre, en cualquier lado; para ver que opina la gene.

    Me reservo la opinión en forma larga, pero te digo que las discográficas todavía pueden darle mucho a los artistas, quizá cosas que elllos solos no pueden ver o no saben encarar...

    Saludos...

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  3. Danibai: gracias. El monologo fue muy bien. Ya lo contaré en un próximo post.

    Elchapa: por supuesto, hay opiniones para todos los gustos. Personalmente, creo que lo único POSITIVO que daban las discográficas era la promoción, y esto se hizo siempre de forma muy selectiva. Cosas como consejos musicales, eso siempre lo pueden hacer los productores de los estudios. Las discográficas se limitaron siempre a presionar para que todo sea lo más comercial posible. Pero por supuesto, es una opinión.

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  4. Pero como todo en la vida... y como bien dices tu, renovarse o morir

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  5. Que verdá mas grande...

    Tienes que contarnos que tal el monologo.

    P.D. Como mola tu voz, el vídeo de google fué genial tio

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