
El cliente es un chico joven, probablemente menor de treinta. Es africano, y aunque le cuesta, consigue expresarse en castellano lo suficiente como para pedirme el Casio analógico con cronómetro, todo de acero, que ahora mismo está rebajado y sólo cuesta 60 € (hace un mes costaba 99). Una buena elección, en estos momentos la relación calidad/precio del reloj es excelente, y estéticamente no es feo. Me pregunta por el material, la garantía, el origen, y por último, la resistencia al agua. Le explico que sí, que es resistente. Entonces decide comprobarlo, y al muy asqueroso no se le ocurre otra cosa que chupar el reloj.
¡Qué cabronazo! ¡Me acaba de llenar el reloj de babas! ¿¿Pero en qué rayos está pensando?? ¡¡Pero si le acabo de decir que es sumergible!! ¿¿Acaso a un reloj sumergible le va a entrar tu saliva porque lo chupes durante tres segundos?? Y encima lo hace tan tranquilo, como si fuera lo más normal del mundo. Claaaro, ¿a quién no se le ocurre chupar un reloj de acero en plena tienda? Yo lo hago cada día. Siempre que veo a alguien con un reloj de acero le pregunto: ¿se lo puedo chupar?
Olvido el tono amable, y con cara de pocos amigos le digo que no haga eso. Luego tomo el reloj por la cadena, y limpio la caja con un trapo. ¿Es que acaso en África se pasan todo el día chupando relojes? No, he tenido muchos clientes africanos en esta tienda, y todos se comportan bien y con buenos modales. Se trata de este especimen, que tiene algún problema para distinguir lo que se debe chupar de lo que no.
Días más tarde le cambio una pila de reloj a una chica, y su novio, que venía con ella, no tiene mejor idea que llevarse la pila vieja a la boca y chuparla. ¿Pero qué demonios pasa ultimamente? ¿Es que hay una epidemia de lunáticos que han sufrido una regresión a la fase oral? Pues que se compren un sonajero y lo chupen cuanto quieran, pero que no vengan a la tienda, por favor.
¡Qué cabronazo! ¡Me acaba de llenar el reloj de babas! ¿¿Pero en qué rayos está pensando?? ¡¡Pero si le acabo de decir que es sumergible!! ¿¿Acaso a un reloj sumergible le va a entrar tu saliva porque lo chupes durante tres segundos?? Y encima lo hace tan tranquilo, como si fuera lo más normal del mundo. Claaaro, ¿a quién no se le ocurre chupar un reloj de acero en plena tienda? Yo lo hago cada día. Siempre que veo a alguien con un reloj de acero le pregunto: ¿se lo puedo chupar?
Olvido el tono amable, y con cara de pocos amigos le digo que no haga eso. Luego tomo el reloj por la cadena, y limpio la caja con un trapo. ¿Es que acaso en África se pasan todo el día chupando relojes? No, he tenido muchos clientes africanos en esta tienda, y todos se comportan bien y con buenos modales. Se trata de este especimen, que tiene algún problema para distinguir lo que se debe chupar de lo que no.
Días más tarde le cambio una pila de reloj a una chica, y su novio, que venía con ella, no tiene mejor idea que llevarse la pila vieja a la boca y chuparla. ¿Pero qué demonios pasa ultimamente? ¿Es que hay una epidemia de lunáticos que han sufrido una regresión a la fase oral? Pues que se compren un sonajero y lo chupen cuanto quieran, pero que no vengan a la tienda, por favor.







