Los personajes

| miércoles, 5 de diciembre de 2007
Por la tienda antigua pasa muchísima gente, ya que hace muchos años que está en esa ubicación, y tiene muchos clientes habituales. Pero entre estos "habituales" no hay solamente clientes: compradores, gente que quiere cambiar pilas y personas que llegan cada vez que hay un cambio de horario porque no saben cómo ajustar su propio reloj (aunque en algunos casos se trata de esos simples relojes analógicos, que se ajustan tirando de la corona y girándola para mover las agujas). Entre los "habituales", como decía, no sólo están esas personas. También hay otros, a quienes algunos llamarían frikis, pero yo prefiero denominar: los personajes.

La primera que me gustaría nombrar es la señora del bastón, "mi amiga", como suele decir entre risas mi compañera de trabajo. La señora del bastón tiene MUCHO tiempo libre, y se lo pasa viniendo a la tienda a charlar con nosotros (del tiempo, de la gente que pasa por la rambla... De lo que sea). Una vez llegó y yo no me di cuenta (estaba colocando relojes), así que se acercó a mí y me dio con la punta del bastón en el pecho. Conclusión: a la señora del bastón conviene no dejar de saludarla, para evitar ataques físicos.

Otro habitual es el que viene a preguntar por los relojes automáticos de Citizen. Un tipo que habla medio raro, por lo que es difícil entenderlo. Por suerte siempre pregunta lo mismo, así que si no le entendemos, le mostramos un Citizen automático, y él se queda contento. Nos comenta que en otro sitio se lo venden más barato, pero sin garantía, así que no se fía. De todas formas, aunque hace meses que pregunta, nunca se compra el dichoso reloj. Bueno, supongo que hay gente que necesita pensarse bien cada decisión.

Otros habituales de la tienda vieja son Vicente y el "Bareta". El primero es genial, un tipo simpático que siempre nos puede hacer un favor, mientras que el segundo debería estar encerrado en un manicomio. A ambos les dedicaré una entrada exclusiva más adelante.

En la tienda nueva también hubo un habitual, un hombre que me llamaba "jefe", y que compró un reloj Citizen de submarinismo ("¿es bueno, jefe? Me lo llevo, jefe"). Este último volvió luego con otro reloj, contándome que el Citizen lo había empeñado, pero que lo recuperaría cuando cobrase. Unas semanas más tarde volvió con el reloj comprado, demostrando que decía la verdad. "¿Es resistente al agua, incluso para submarismo, verdad jefe?" No puedo imaginarme a este hombre mayor, con un traje que le queda grande, y un bigote que parece sacado de un retrato del Kaiser en la primera guerra mundial, haciendo submarinismo. Ahora hace tiempo que no viene. Me pregunto qué habra sido de su vida, si aún tendrá el reloj, o si llamará "jefe" a todo aquel con el que se cruce. Quizás algún día lo sepamos.

1 comentarios:

Fini dijo...

Qué ternura me ha producido al leer este post. Saludos

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...